
Málaga capital es hoy uno de los destinos gastronómicos más vibrantes del sur de España. Desde las tradicionales tabernas del Centro Histórico hasta los gastrobares del barrio de Teatinos, la ciudad ofrece una oferta que combina la cocina malagueña de siempre —el espeto, el ajoblanco, el porra antequerana— con propuestas creativas y cocinas del mundo. Con más de 1.200 establecimientos de restauración, la capital tiene algo para cada comensal.

































































